La primera semana de este mes registró un incremento de la inflación del 2,5% en alimentos y bebidas. Este repunte en los precios refleja la persistencia de presiones inflacionarias en la economía.

Luego de 10 semanas consecutivas con variaciones semanales por debajo del 1%, el sector de alimentos y bebidas experimentó un cambio repentino. Este salto representa el mayor aumento desde marzo de 2024, cuando la economía se vio golpeada por la megadevaluación de diciembre de 2023. La consultora LCG confirmó que el incremento anterior comparable fue del 3,3% en aquel periodo.

Lo más preocupante es que este comportamiento no responde a variaciones aisladas, sino que refleja un patrón de inercia inflacionaria. La inflación promedio en las últimas cuatro semanas se duplicó, alcanzando un 1,6% mensual, lo que indica que la dinámica de los precios podría perdurar durante todo febrero si no se revierten las presiones actuales.

Rubros en rojo

El aumento no fue uniforme. Más del 75% de la inflación semanal se concentró en apenas dos rubros que superaron el 6%: bebidas e infusiones para el hogar (+7,3%) y panificación, cereales y pastas (+6,0%). Estos dos sectores son los que absorben gran parte del presupuesto de las familias.

Otros productos también mostraron subidas de precios como productos lácteos y huevos (+2,3%) y comidas listas para llevar (+1,9%). Sin embargo, hubo excepciones como las frutas que registraron una variación negativa de -0,9% y aceites se mantuvieron prácticamente estables con -0,1%.

Se difunde la inflación con el viejo termómetro

Analizando la variación promedio de estas cuatro semanas, la situación se dificulta. Las verduras acumulan un alza del 7,4%, las carnes del 4,1%, los aceites del 3,9% y las comidas para llevar del 1,7%. Particularmente, las carnes al ser el rubro con mayor peso en la canasta de consumo, aporta un 1,27% al promedio mensual de inflación, consolidándose como el factor más determinante.

Si esta tendencia alcista se mantiene durante las próximas semanas, generará una presión al indice de precios al consumidor (IPC) mensual y esta presión se verá más intensificada por los aumentos tarifarios derivados por la quita de subsidios, amplificando el impacto inflacionario total, consideran los analistas económicos.